Ya estamos aquí de vuelta chicos y chicas, este año con un poco de retraso por circunstancias de la vida pero con las mismasganas e ilusión!

En primer lugar daros las gracias a todos por todo el apoyo y pasión que entregáis a nuestro proyecto de huérfanas, a esas niñas malawianas que cuentan con nosotros desde hace ya 2 años y de camino a un tercero, las niñas además crecen, y poco a poco se hacen mujercitas, en poco tiempo algunas dejaran incluso el internado y el colegio para pasar a la universidad o al estudio de un oficio, como deseen,trataremos de apoyarlas en su camino para un futuro mejor y lejos de las calles.

Como muchos sabéis lo que empezó con una simple carta de amigos para recaudar un poco de dinero para unas niñas desafortunadas por la vida, termino en un precioso movimiento que creo que debemos aprovechar al máximo y no permitir que se apague, al contrario, intentar que su brillo sea aun más intenso y que de su luz se beneficie el mayor número de personas posibles.

Me gustaría explicaros un poco el proyecto principal, el Proyecto Tikondane Street Childrem que apoyamos desde hace ya tres años. Nace hace ya casi 30 años en Lilongwe capital de Malawi y dirigido por las Madres Blancas, una congregación católica llamada Hermanas Misioneras de nuestra Señora de África (MSOLA), las directoras del programa son lasHermana Francoise, canadiense lleva 35 años en Malawi y, la Hermana Rita, alemana lleva 10 años, a ellas les apoyan una educadora social, una psicóloga, ambas malawianas y varias chicas sacadas de la calle hace años y que hoy trabajan ayudando a otras niñas que como ellas sufrieron y sufren las consecuencias de vivir en la calle en una ciudad africana.

Nosotros lo que hacemos en apoyarlas económicamente para que puedan acoger y ayudar a más niñas, financiamos a 20 concretamente, gracias a nuestro apoyo estas niñas han podido ser rescatadas de una de las vidas más duras que existe, ser mujer, niña y en la calle de una ciudad africana, además he tenido la suerte de convivir de manera muy cercana con estas niñas durante casi un año, y creerme son ángeles, me dieron mucha vida, he aprendido mas de ellas que de ningún profesor porque no hay asignatura más difícil de impartir que la referente a la vida misma, algo que puede parece simple, pero a mí me parece la más complicada de todas, para ser sincero no creo que haya mejor profesor para ello que un niño, a veces la experiencia se vuelve en nuestra contra por desgracia, así está el mundo... no lo he inventado yo.

El proyecto consiste en pagar a estas niñas todos los gastos de su estancia en un internado-escuela donde vivirán 9 meses del año, financiando los gastos de alojamiento, matriculación, manutención, ropa, material escolar(bolsa, libros bolis…), transporte y un poco de dinero, paga de 100 pesetas a la semana por niña para chuches.

Para el periodo de vacaciones donde no se pueden quedar en el internado, las enviamos a familias particulares que las acogen, ”bajo soborno” porque las enviamos con un saco de arroz, otro de maíz (también financiados por nosotros) a cambio de que las acojan durante las vacaciones, y así las familias de acogida lo hacen encantadas más que por las niñas, por los beneficios que sacan del arroz y del maíz, es algo con lo que no estoy da cuerdo pero no hay otra solución hoy en día; o eso o la calle, así que hasta que en futuro saquemos adelante una idea de proyecto que tenemos que sería construir un orfanato donde las niñas pasen la temporada de vacaciones, continuaremos con los sobornillos.

Por ello este proyecto es una carrera de fondo, es de largo plazo, no un simple proyecto de infraestructura que termina con el fin de la obra. Cuanta más gente se beneficie denuestra ilusión y sobre todo vuestro esfuerzo, mejor que mejor y poco a poco quizás no se cambie el mundo, pero si la vida de algunos que en el vivimos, porque como me dijo una amiga:

“quizá para el mundo tan solo seas uno más, pero para uno más puedes ser el mundo”.

Además de este proyecto de larga duración hemos hecho otros más específicos y fáciles como son la compra de colchones, construcción de los campos de netball, reconstrucción de una bomba de agua, cubrir varios pozos, una ayuda a una familia donde la madre es paralítica y le compramos un silla y unas gallinas para autoabastecerse, y también apoyamos a una asociación local de nambuma de lucha contra el SIDA.

Además de las niñas Tikondane apoyamos también a 2 chicos (los dos únicos chicos) huérfanos llamados Chimwemwe Chimsola y Livingstone Ligomeka, y a 3 niñas más que no está dentro del “Proyecto Tikondane Street childrem”, pero con los que colaboramos igualmente. El procedimiento de financiación es el mismo que con las niñas Tikondane.

Vaya sermón que os he echado, pero bueno estamos juntos pa lo bueno y pa lo malo, y no olvidéis que os quiero y me enorgullezco de vosotros, es mucho más difícil luchar desde aquí que desde África o Sudamérica, creerme.

Besos a ellas y abrazos para ellos.

nacho